Luego fuimos a la quinta región, donde comenzó el problema de que nos recibieran “con mascota”: de qué tamaño es? Está acostumbrada a estar adentro? Si se aceptan pero tiene cobro adicional...
Luego nos arriesgamos y viajamos a Chiloé. Ahí comenzó un viaje entretenido pero no alejado de las limitaciones de viajar con un perro.
A la fecha ya tenemos 3 perros (más mi humano preferido Cristian) y recientemente se incorporó una gatita que encontré con fractura de fémur mientras subía al cerro en bicla.
La cosa de aventura se pone más difícil pero seguimos compartiendo lo que más podemos con ellos.
Para cumplir eso...hay que tener paciencia y entender qué hay lugares en los que definitivamente NO podremos ingresar. De a poco les iré contando más adelante.
Hortensia e Iiusión
Ilusión

